Cuide los arrecifes de coral: cambie a protector solar no químico

Como amantes del océano y viajeros internacionales, los surfistas, buceadores, kayakistas y amantes de la playa tenemos la responsabilidad vital de mantener nuestros arrecifes a salvo de toxinas químicas que blanquean delicados lechos de coral y amenazan ecosistemas enteros bajo el agua. La manera más poderosa de proteger los arrecifes de coral es eliminar hasta el último fragmento de protector solar químico del bolso de playa de su familia, eligiendo alternativas naturales hechas de óxido de zinc e ingredientes provenientes de la Tierra que sean seguros para su piel y seguros para el medioambiente.

La ciencia detrás de la devastación de los corales que provoca los protectores solares químicos es asombrosa. Y no es exagerado decir que incluso en pequeñas cantidades, el uso de productos para el cuidado del sol fabricados por grandes compañías está matando los arrecifes de coral más rápido que el cambio climático. Los estudios muestran que 14,000 libras por año de protector solar químico se escapan de nuestros cuerpos, llegan al océano y son responsables del blanqueamiento de los corales y de la muerte de ecosistemas de arrecifes importantes de los que dependen millones de peces, invertebrados y mamíferos para su supervivencia.

Los químicos más nocivos son la oxibenzona, seguido del octinoxate y el octocrylene, los ingredientes activos comunes en productos de belleza y protector solar. La investigación científica publicada en Environmental Health Perspectives & Archives of Environmental Contamination and Toxicology ha demostrado que incluso en pequeñas dosis -una sola gota en más de cuatro millones de galones de agua- estas sustancias químicas son lo suficientemente tóxicas como para blanquear completamente el coral en 96 horas. E incluso si no va al océano con un protector solar químico en su cuerpo, los aerosoles dispersan los productos químicos sobre la arena y, finalmente, se abren camino hacia el mar. Además, la oxibenzona se detecta en la orina dentro de los 30 minutos de la aplicación en la piel, lo que significa que el agua de alcantarillado bombeada al océano también es responsable de dañar los arrecifes de coral, incluso si vives kilómetros tierra adentro de la costa.

Aunque cambiar a protectores solares naturales y minerales hechos con óxido de zinc no reducirá por sí solo los efectos perjudiciales del cambio climático en los ecosistemas de arrecifes de coral, puede ayudar mucho a minimizar nuestro impacto humano en el medioambiente, particularmente en áreas turísticas de alta densidad como Hawai, las islas del Caribe, América Central, Indonesia y la Gran Barrera de Coral, donde el blanqueamiento del coral ha sido más severo.

Dondequiera que vivamos y viajemos para experimentar la magia del mar, tenemos un papel importante que desempeñar como consumidores conscientes, para garantizar que nuestras acciones respalden un planeta más saludable. Cambiar a protección solar natural y difundir conciencia entre las redes sociales, amigos y familiares sobre los efectos nocivos del protector solar químico sobre los delicados arrecifes de coral es un primer paso vital para proteger nuestro mar mientras nos mantenemos a salvo del sol durante nuestras actividades favoritas al aire libre.

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Save the Coral Reefs – Switch to Non-Chemical Sunscreen

As ocean lovers and international travelers, we surfers, snorkelers, divers, kayakers and beachgoers have a vital responsibility to keep our reefs safe from life-defeating chemical toxins that bleach delicate coral beds and threaten entire underwater ecosystems into species endangerment and severe ecological imbalance. The single most powerful way to protect coral reefs is to remove every last bit of chemical sunscreen from your family’s beach bag, choosing natural alternatives made from zinc oxide and Earth-sourced ingredients that are safe for your skin, and safe for the environment.

The science behind coral devastation from chemical sunscreen is staggering. And it’s no exaggeration to say that, even in small amounts, the use of chemical sun-care products is killing coral reefs faster than climate change alone. Studies show that 14,000 pounds per year of chemical sunscreen finds its way off our bodies and into the ocean, responsible for coral bleaching and the death of important reef ecosystems that millions of fish, invertebrate and mammal species rely upon for their survival.

The most harmful chemical culprits are oxybenzone, followed by octinoxate and octocrylene, the common active ingredients in store-bought and beauty counter sunscreen. Scientific research published in Environmental Health Perspectives and Archives of Environmental Contamination and Toxicology has shown that even in minute doses – a single drop in more than four million gallons of water – these chemicals are toxic enough to bleach coral completely within 96 hours. And even if you aren’t going into the ocean with chemical sunscreen on your body, aerosol sprays scatter chemicals across the sand, eventually making their way into the sea. And worse, oxybenzone is detected in urine within 30 minutes of application to the skin, which means that sewer water pumped out into the ocean is also responsible for damaging coral reefs, even if you live miles inland from the coast.

While switching to natural and mineral sunscreens made with zinc oxide won’t single-handedly reduce the detrimental effects of climate change on coral reef ecosystems, it can help minimize our human impact on the environment, particularly in high-density tourist areas like Hawaii, the Caribbean islands, Central America, Indonesia and the Great Barrier Reef, where coral bleaching has been most severe.

Wherever we live and travel to experience the magic of the sea, we have an important role to play as conscious consumers in ensuring that our actions support a healthier planet. Switching to non-chemical sunscreen and spreading awareness among your friend and family networks about the harmful effects of store-bought sunscreen on delicate coral reefs is a vital first step in doing your part to protect our seas while staying sun-safe during your favorite outdoor activities.

By Tara Ruttenberg & Guadalupe Diaz

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