El Acuerdo de Escazú: ambiente sano garantizado

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Comencemos la nota con un ejemplo. Imaginate que sos testigo de un desmonte de flora en la montaña de Santa Teresa de Cóbano. Estás paseando con amigos y ves una empresa constructora talando una hectárea de árboles para construir varias viviendas. Con tus amigos se preguntan si eso será legal, ya que es mucho el desmonte y la cantidad de biodiversidad perdida, pero no saben exactamente a quién preguntarle, ni si es productivo o prudente hacer algo al respecto.

En marzo de 2018, se firmó en Escazú un acuerdo internacional que le exige a los estados, sus ciudadanos y sus empresas proveer información ambiental, fomentar la participación pública en materia ambiental y crear órganos judiciales especializados en este tema. 

Ahora bien, ¿qué tiene que ver el Acuerdo de Escazú con el ejemplo del primer párrafo? Este acuerdo entre países haría que vos y tus amigos sepan si ese desmonte era ilegal o no, también les daría herramientas claras y accesibles para poder hacer un seguimiento del caso y los protegería ante cualquier reclamo de la empresa constructora.

Sin duda, América Latina se ha convertido en una región peligrosa para los activistas ambientales y defensores de la Madre Tierra. Acceder a información pública sobre el accionar de mineras, constructoras, empresas pesqueras, entre otros es un trámite engorroso y de difícil o nulo acceso y participar en la toma de decisiones ambientales públicas y privadas es imposible.

El Acuerdo de Escazú propone que cualquier ciudadano pueda solicitar a cualquier empresa o ente estatal información y recibirla de forma expedita. El artículo 7 del Acuerdo habla sobre el acceso a la participación e indica que la participación ciudadana necesita de un acceso a la información previa de forma efectiva, comprensible y oportuna para que las personas participen. El acceso a la justicia, es otro de los beneficios de este acuerdo, que plantea la legitimación activa amplia para cualquier ciudadano que quiera proteger el medio ambiente. 

El acuerdo ha sido firmado por 24 países. Para entrar en vigencia, el tratado requiere la ratificación de 11 países. Por ahora, 9 países han ratificado. Costa Rica y otros tres países más están tramitando la ratificación del acuerdo en sus respectivos congresos. Argentina tiene solamente que presentar su ratificación ante las Naciones Unidas. 

Tener derechos para acceder a la información permite tener políticas ambientales más transparentes y mejor informadas. Todo proceso que cuenta con la participación de la ciudadanía genera políticas mucho más protectoras que tienen en cuenta a toda la población. Desde Nicoya Península Waterkeeper, nos unimos a cientos de organizaciones que le piden a los estados que ratifiquen el Acuerdo de Escazú en pos de garantizarnos un medio ambiente sano para todos.

The Escazú Agreement: a healthy environment is guaranteed 

Imagine that you witness some flora being cleared on a mountain in Santa Teresa, Cóbano. You are trekking with friends and you suddenly notice a construction company tearing down a whole hectare of trees to build rental houses. With your friends, you wonder whether it is legal since the land clearing is pretty harsh and the amount of biodiversity loss looks considerable, but you do not exactly know who to ask about it or if it is even relevant or prudent to do something.

In March 2018, an international agreement was signed in Escazú, Costa Rica, requiring states, their citizens, and their companies to provide environmental information, to promote public participation in environmental matters, and to create specialized judicial bodies on this issue.

Now, what does the Escazú Agreement have to do with the example in the first paragraph? This agreement between countries would actually make you and your friends know if this clearing was illegal or not, it would also give you clear and accessible tools to be able to follow up on the case, and protect you against any claim from the construction company.

Without a doubt, Latin America has become a very dangerous region for environmental activists and defenders of Mother Earth. Accessing public information regarding the activities of mining, construction, or fishing companies is a cumbersome procedure with difficult or no access and participating in public and private environmental decision-making is impossible.

The Escazú Agreement proposes that any citizen can request information from any company or state entity and receive it expeditiously. Article 7 of the Agreement talks about participation and indicates that citizen participation needs access to information in an effective, understandable and timely manner for people to be able to actually participate. Access to justice is another benefit of this Agreement. This raises broad active legitimacy for any citizen who wants to protect the environment.

The agreement has been signed by 24 countries. To enter into force, the treaty requires ratification by 11 countries. For now, 9 countries have ratified. Costa Rica and three other countries are processing the Agreement’s ratification in their respective congresses. Argentina only has to present their ratification to the United Nations.

Having the right to access information allows for more transparent and better informed environmental policies. Any process that has the participation of citizens generates much more protective policies that take into account the entire population. Nicoya Peninsula Waterkeeper is joining hundreds of organizations in demanding their countries to ratify the Escazú Agreement in order to guarantee a healthy environment for all.

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